Tu libro es más que palabras: es tu legado

¿Alguna vez te has detenido a pensar qué dejarás al mundo cuando ya no estés?


Muchos piensan en bienes, logros, fotografías… pero hay un legado silencioso, profundo, y muchas veces más poderoso: tu historia escrita.

Un libro no es solo una recopilación de palabras. Es una semilla de eternidad. Es la memoria que perdura. Es la forma más hermosa de decir: 

“Yo estuve aquí, esto fue lo que viví, lo que aprendí, lo que amé, lo que soñé”.

Cuando decides escribir un libro, estás dejando un testimonio que no se borra con el tiempo. Tu voz atraviesa generaciones. Tus nietos, tus alumnos, tus lectores, incluso personas que nunca te conocerán, podrán encontrar en tus páginas un consejo, una emoción compartida, una guía para sus propios caminos.

Tu libro puede convertirse en un refugio, un mapa, una herencia emocional y espiritual. Y no necesitas ser escritora profesional para lograrlo. Solo necesitas una verdad que contar, y el profundo deseo de compartirla.

No escribas para ser famosa. Escribe para dejar huella.
No busques que te lean todos. Busca tocar a quien más lo necesita.

Tu historia puede ser un acto de amor para ti, porque al escribirla ordenas tus "malas" y buenas experiencias de vida, y las pongo entre comillas, porque de seguro descubres que todo aquello que te llevó a recorrer valles de sombra, fue lo mismo que te hizo crecer y que las buenas experiencias, dependen mucho de tu actitud ante la vida. Descubriras que de no haber vivido "las malas", no hubieras logrado descubrir las herramientas que te ayudaron a levantarte una y otra vez, y volver a sonreir, sin olvidar a quienes te tendieron la mano. 

Escribiendo aprenderás que la vida es un  aprendizaje contínuo sobre ti misma, y sobre como superar las grandes, medianas y pequeñas piedras u obstáculos que encontraste y aún encontrarás en los caminos de tu vida, y porque vale la pena vivir, por las personas maravillosas que nacieron de tu vida, y o estan cerca de tí.

Mas de alguien necesitará saber cómo lo hiciste, y serás su bálsamo, su guía, su maestra, su mentora, aún cuando tu alma esté transitando en otras dimensiones. Habrás construído una cápsula del tiempo.

María Raquel Lara Rocha


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